viernes, 21 de septiembre de 2007

Gentes de Sitges 2

CHRISTOPHER LEE

Salvador Sáinz y Christopher Lee en la entrada del hotel Calípolis,
octubre de 1986



La relación de Christopher Lee con el cine fantástico es de amor/odio. Por eso es una de las figuras más amadas y también más odiadas de nuestro género. En 1956 fue contratado por la Hammer para que interpretara al mónstruo de Frankenstein por su gran estatura ya que Lee es uno de los actores más altos de la profesión.
El éxito le convirtió en Drácula en dos obras maestras de Terence Fisher y protagonista de numerosas cintas de la Hammer, la Amicus y otras productoras, hasta llegar al mago malvado de la trilogía de "El señor de los anillos" de Peter Jackson.
En la vida real es conocido por su mal carácter, a veces antipático, a veces educado. Fue a la guerra mundial antes de convertirse en actor, cantante de opera. No es muy conocida esta faceta, pero Drácula le convirtió en todo un icono del fantástico aunque después renegara de él ya que la Hammer inició toda una serie en la que su personaje iba degenerando hasta extremos inconcebibles.
Sin embargo, pese a que es un personaje muy criticado por su postura creo que se le debe de dar la razón en muchos aspectos. Es verdad que la serie de Drácula iba degenerando y el personaje estaba puesto con calzador. Es verdad que a ningún actor le gusta que le encasillen en un único personaje y no va a renunciar a su carrera para alegrar las pajaritas de los sectores más intransigentes del fandom. Sus apariciones son demasiado breves e imaginamos que sus emolumentos también. Un papel así es muy poco gratificante para el actor sin ninguna duda, pero también es verdad que si no hubiera encontrado a Drácula ahora sería un actor desconocido, olvidado y muchas películas de su filmografía hubieran sido rodados por otros actores.
Mal le pese, Drácula le ha hecho entrar en la Historia del Cine, pero también es responsable de su encasillamiento y de multitud de películas no deseadas en su larga filmografía.
Ese rechazo visceral a su personaje no es nuevo, le pasó a Peter Sellers con su inspector Clouseau, a Charlie Chaplin con su Charlot, al que intentó abandonar sin éxito en numerosas ocasiones. No olvidemos el caso de Sean Connery y James Bond, Christopher Reeve y Supermán, ambos se hicieron famosos con esos personajes que les sacaron del anonimato, pero que les encasillaron y les identificaron con él.
Está la experiencia de Groucho Marx que quiso abandonar su personaje y fracasó con estrépito. Lo tuvo que repetir hasta el fin de sus días aunque en películas inferiores como "Skidoo".
Muchas veces las cosas no salen como uno esperaba y es verdad que no es lo mismo ver una película desde el plató que desde el salón de tu casa con un buen home cinema. Al haber trabajado en cine uno puede comprender mejor su actitud de amor y odio al mismo tiempo.

1 comentario:

M.Peinado dijo...

Yo nunca he sido un aficionado al cine fantástico. Y tienes mucha razón en decir que no es lo mismo estar en un plató que el salón de casa.

Leyendo tus posts sobre dráculas, frankenstains variados y demás monstruos, no he podido menos que recordar a "El jovencito Frankenstein" de Mel Brooks.

Quizá desde tu punto de vista, esta película pueda no ser buena. Pero te aseguro que me he reído con ella hasta el punto de que se me saltaron las lágrimas.

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