UN BEN-HUR CORRECTO
PERO SIN CARISMA
PERO SIN CARISMA

Sobresale la ambientación histórica que es muy detallada, la imagen muy bien lograda. Pero los personajes están dibujados muy superficialmente y los actores no tienen el carisma de las versiones anteriores. Cómo olvidar al gran Charlton Heston, actor de gran estampa perfectamente adecuado para superproducciones épicas. Y cómo olvidar al grande entre los grandes Hugh Griffith, siempre impagable, y su Caid Ilderim con su célebre frase: "un sólo Dios se entiende, pero una sola esposa... no es nada generoso". El pakistaní Art Malik es un buen Ilderim, pero no tiene la mirada maliciosa del original. Joseph Morgan es demasiado blando para el personaje de Ben-Hur, carece de la fuerza de Heston.
No desarrollan la trama del Ben-Hur zelote presente en la versión muda de 1925 y ausente en la de 1959. Las relaciones de los personajes son algo insólitas, no se comprende demasiado bien sus reacciones. ¿Ben-Hur y Messala eran gays?
Todo se centra en las ansias de venganza del Judah a causa de la injusticia que sufrió y de la inutilidad de sus acciones.
El personaje de Jesucristo que en anteriores versiones era sugerido, aquí es muy desdibujado. Se trata de un telefilme destinado a una vida discreta en las televisiones y a pasar sin pena ni gloria sin llamar demasiado la atención. Tal vez sus autores han creído que los clásicos son insuperables y se han contentado con una producción rutinaria para ganar sus buenos dólares y sobrevivir.
No es desagradable de ningún modo, todo lo contrario. La película se ve con agrado y simpatía. Pero sin duda alguna es un telefilme menor carente de pretensiones, sólo por eso ya se merecen un respeto.


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