miércoles, 13 de abril de 2011

Cuando Disney emuló a Hitchcock

LAS BAHIAS DE HAYLEY MILLS

Horst Buchholz y Hayley Mills

Estamos ante una de las películas de mi infancia, La bahía del tigre (Tiger Bay, 1959), recientemente redescubierta y me parecíó que la había visto ayer y no 51 años como es en realidad.
Una producción inglesa de John Lee Thompson, un director que por diversas circunstancias era maltratado por los críticos, acusándole de inepto no se sabe muy bien porqué puesto que muchas de sus películas me parecen estupendas: La india en llamas (1959), (1962), El cabo del terror (1962), Taras Bulba (1962), Los reyes del Sol (1962), Ella y sus maridos (1964), El oro de Mackenna (1969), La rebelión de los simios (1972), etc.

Hayley Mills, John Mills

Basado en una historia corta Rodolphe et le Revolver de Noël Calef, La bahia del tigre supuso el debut en pantalla de Hayley Mills, la hija del afamado John Mills, entonces una niña, que impactó tanto a público y crítica que enseguida la captó el todopoderoso Walt Disney y se la llevó a Hollywood rodando exitosas comedias y películas de aventuras como Tú a Boston y yo a California o Los hijos del capitán Grant.
Disney dulcificó a tan precoz actriz envuelta en technicoloreadas producciones, pero en su debut dio una imagen distinta. El de una niña desarraigada que vive con un tía, no nos citan a sus padres, cuya máxima ambición en encontrar un revolver de juguete para integrarse en la banda de los muchachos y jugar con ellos. Una niña que no viste como tal sino como si fuera un chico, algo habitual en la actualidad pero nunca en aquellos años. A su lado esta Horst Buchholz, un actor alemán que con este título daba el gran salto al cine anglosajón, encontrando poco después a los famosos siete magníficos.
La trama gira alrededor de un polaco que comete un crimen, la mujer que ama que le abandona por otro más lucrativo aunque en realidad porque ejerce la prostitución. La película elude este dato pero nos es insinuado de forma solapada. El testigo del crimen es una niña solitaria y complicada que acabará haciendo amistad con el joven asesino. Una relación muy inusual y estrecha.
Thompson sabe dotar a la película de la suficiente dosis de misterio, con un trabajo de excelente planificación y certera creación de ambientes. Una realización brillante y sólida de fuerte trazo y rigor narrativo. Los actores principales brillan a gran altura y la niña se convirtió en todo un hallazgo convirtiéndose automáticamente en estrella infantil.

Esta brillante cinta de la prestigiosa productora Rank fue bien acogida por el público y la rubita actriz acabó enseguida en los Estudios Disney con varias producciones ya aludidas que la encumbraron de inmediato.

En 1964 estrenó la presente producción de Walt Disney La bahía de las esmeraldas, rodada en Creta, con importantes actores en el reparto como Eli Wallach, Irene Papas y la legendaria Pola Negri en una de sus raras apariciones sonoras y tal vez la única en technicolor.
A pesar de ser un título estimable está muy lejos de la película de la que he hablado más arriba pero tiene un dato anecdótico. Un filme de suspense e intrigado al estilo Hitchcock pero rodado por Walt Disney, una combinación harto explosivo al que se añade la aparición de Pola Negri que llevaba mucho tiempo alejada de las pantallas para desaparecer después del rodaje de las mismas pero ya definitivamente.
La producción aprovecha el rodaje en Creta para mostrarnos algunas de sus costumbres: una boda muy pintoresca (claro, para los americanos el resto del mundo es pintoresco) y un bullicioso carnaval. La trama está muy bien urdida. Hayley empezaba a dejar atrás la infancia convirtiéndose en una joven atractiva. No rodó muchas películas de adulta, pero su carrera tuvo lugar en el teatro donde se defendió perfectamente hasta la actualidad en la que aún está en activo.

A la derecha Pola Negri en su adiós al cine

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