jueves, 13 de agosto de 2009

Animación 3D

UP, UP, UP, UP

Party Cloudy

Up

En el complejo Les Gavarres, entre Tarragona y Reus, están tal vez las mejores salas de la provincia o al menos las que ofrecen proyecciones de más calidad. Su peor defecto la mala combinación de transporte público para llegar a él.
En su sala de 3 D han estrenado Up de Pixar, acompañado de un simpático corto de la misma productora, Party Cloudy.
El cine de animación ha mejorado espectacularmente gracias a las nuevas técnicas, sin embargo sólo son atractivas cuando cuentan con un buen guión y afortunadamente este es el caso que nos ocupa.
El corto es muy agradable de ver, cuenta la historia de una nube que fabrica bebés que la cigüeña lleva a sus padres. Su particularidad, lo que le hace diferente, es que fabrica bebés peligrosos como cocodrilos o tiburones poniendo en peligro la integridad de la simpática plumífera alada.
Up tiene un bellísimo arranque, nos cuenta la historia de un muchacho que adora a un explorador que es acusado de fraude. Conoce a una chica que comparte sus gustos y se casa. Sin usar la palabra, sólo la imagen, vamos conociendo su historia que acaba con el fallecimiento de la esposa y la soledad del anciano que se encuentra acosado por una empresa constructora que le pretende arrebatar su domicilio.
Hasta aquí los prolegómenos que es lo mejor de la película, el resto es ya una aventura más convencional resuelto con verdadera maestría por su Pete Docter, su realizador.
Hay mucha acción, personajes malos, entre ellos el antiguo ídolo del protagonista, que a veces resulta exagerada y excesiva como suele ocurrir en el cine moderno. Pero si la película funciona es más que nada porque sus personajes son muy simpáticos y enseguida conquistan al público.
Ese perro hablador en busca de un amo, el viejo cascarrabias que descubre la importancia de la amistad y al que la aventura le rejuvenece y le añade humor a su carácter amargado, ese muchacho que no tiene padre y sueña en convertirse en un boy scout.
Son personajes algo típicos del cine de animación pero que si no tuvieran vida no engancharían al público con esa contundencia. Me parece que los continuaremos viendo en otras aventuras aunque sean en DVD o televisión. La ley del marketing y de ese capitalismo salvaje tan criticado por el argumento del filme.
Resulta curioso pero al capitalismo le resulta económicamente rentable cuestionarse a sí mismo. Es algo que es vigente desde las antiguas películas de Charlie Chaplin con aquellos millonarios orondos que interpretaba Eric Campbell a los que Charlot sacudía a base de bien y que provocaba amplia hilaridad en las plateas.
El prota (un señor mayor al que la corrección política no ofrece una palabra más contundente para definirlo porque anciano y viejo son consideradas despectivas), un marginado por su edad, al que se pretende encerrar en una residencia (especie de campos de concentración para miembros de la tercera edad) se salta las leyes para vivir su aventura, al regresar nadie le pide cuentas. Es una laguna del guión no mostrarnos cómo resuelve su situación, pero sí como mejoran sus relaciones con su joven compañero haciéndole de padre. Puede ser que la parte final es la que está peor resuelta por precipitada.
Los chicos va a recibir sus insignias acompañados de sus padres, menos el prota que no tiene y le sustituye nuestro héroe. Su madre sentada entre el público, ¿no podría haber subido ella al escenario para acompañar a su hijo o es que por pertenecer al género femenino deja de ser un ser humano? Una contradicción argumental de quien tanto busca la corrección política.

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