domingo, 11 de julio de 2010

Todos para uno....

THE IRON MASK

Douglas Fairbanks

El azar me ha llevado a encontrarme varias películas de los tres mosqueteros en DVD y he tenido un inmenso placer en visionarlas. Resulta curioso que con un mismo argumento se puedan rodar bodrios y obras maestras alternativamente pero en fin.
En cine las aventuras más comunes de estos mosqueteros son los herretes de la reina, la venganza de Milady y la máscara de hierro. Las dos primeras pertenecen a la novela Los tres mosqueteros, la tercera es el episodio final de El vizconde de Bragelonne.
Los productores buscan un final dulcificado a esta ultima, en la que fallecen los cuatro compañeros. Un final trágico pero en cierta forma acorde a su forma de vivir. Prefieren morir de una estocada en una reyerta que ahogados por sus propios excrementos cuando sean viejos. Una muerte digna según su idiosincrasia tan peculiar.

Los mosqueteros compartían cama

El padre literario de los famosos mosqueteros no fue Alejandro Dumas, sino Gatien de Courtilz de Sandras (1644 – 1712), un mosquetero compañero de D'Artagnan, sí, ese personaje existió en la vida real. Muchas narraciones que aparecen en las películas antes citadas no fueron ninguna invención, la Francia descrita era real. La corte de Luis XIII y Luis XIV, el rey Sol, era un hervidero de intrigas. Existió el hombre de la máscara de hiero encerrado en la Bastilla, todo un enigma que aún no se ha resuelto.
Gatien era un hombre inquieto, escribía panfletos contra la gente que gobernaba en aquel tiempo. El ambicioso Richelieu, menudo elemento, siempre provocando líos mientras la gente pasaba hambre. No es de extrañar que a finales del siglo XVIII las gentes se echaran a las calles y estallara la famosa Revolución francesa que llevó a esos nobles al cadalso.
En las Mémoires de M. d'Artagnan (1700) se describía con contundencia las intrigas palaciegas y las andanzas de sus compañeros ya famosos como D'Artagnan. Nunca se cita esta novela pero en ella está todo lo que tanto hemos disfrutado durante años.
Novela que cayó en el olvido Un escritor llamado Auguste Maquet, nacido en 1813, año de la debacle napoleónica en España, se encontró un ejemplar en una librería de viejo hacia 1843 aproximadamente y quedó cautivado por su lectura. Maquet, un autor olvidado, trabajaba para Alejandro Dumas como "negro", escritor anónimo que escribe para otros. En fin. Dumas se interesó y ambos comenzaron la redacción de las famosas aventuras que esta vez sí pasaron a la historia de la literatura.
El simplismo ha motivado que injustamente se olvide a los verdaderos padres de la criatura, pero estas aventuras son en la actualidad leyenda.
El éxito de Los tres mosqueteros provocó dos continuaciones, 20 años después y la ya mencionada El vizconde de Bragelonne. Esta última novela no acababa de convencer y los editores pidieron a Maquet que escribiera unas nuevas aventuras de los famosos mosqueteros pero un poco harto del tema, los mató en la misma para que no pudieran tener continuación.
El hombre de la máscara de hierro fue creación exclusiva de Auguste Maquet, no de Dumas aunque este firmara su publicación.
Aunque el "genial" Dumas ninguneara a Maquet y le despreciara, el azar provocó que aquel muriera pobre y este rico. Alejandro Dumas ha pasado a la historia de la literatura pero siempre con una leyenda negra a su alrededor.

A finales del siglo XIX, ni Maquet ni Dumas lo vieron, pero los hermanos Lumiere presentaron su famoso invento, el cinematógrafo, y poco podían sospechar los mencionados autores que iba a difundir su obra hasta los lugares más recónditos del planeta. Aparecieron en el silente varias adaptaciones cinematográficas, pero para mi gusto las mejores fueron las de Douglas Fairbanks.
En 1921, bajo la dirección de Fred Niblo, apareció una de las mejores adaptaciones cinematográficas de todos los tiempos, Los tres mosqueteros.
Max Linder hizo una parodia excelente, El mosquetero estrecho (The Three Must-Get-Theres, 1922) rodada en Estados Unidos curiosamente, pero eso es ya otra historia.

La versión de Fairbanks es toda una joya. Una perfecta reconstrucción en estudios la Francia del siglo XVII, la del perverso Richelieu, de todas sus intrigas y mezquindad, pero también de una época en la que la vida humana tenía muy poco valor y en donde se moría por cualquier insignificancia. La película tiene un ritmo trepidante y Fairbanks luce todas sus acrobacias. Oportunamente elimina el final amargo de la novela de Dumas y Maquet que finaliza con el asesinato de Constanza, la novia de d'Artagan, en manos de Milady, pero fue una decisión oportuna como veremos después.
El éxito fue abrumador y Fairbanks era el rey del cine de aventuras hasta que a finales de la década de los 20 aparecieran los talkies, las películas habladas y el cine mudo llegaba a su fin.

La máscara de hierro (The Iron Mask, 1929), dirigida por Allan Dwan, era la despedida de Fairbanks del cine mudo que le había encumbrado y fin de todo un mundo, una época. La película tiene dos versiones, la muda que se vio en TVE con escenas teñidas y la sonorizada con efectos de sonido, un par de escenas habladas por el propio Fairbanks (a quién por primera vez podíamos oír su voz) y estaba narrada por el hijo del protagonista, el luego afamado Douglas Fairbanks jr.
Es una película nostálgica sobre el fin de una época en donde los mosqueteros viven su última aventura, reuniéndose después de una larga separación para encontrar la muerte en épica lucha para restablecer en el trono al legítimo rey de Francia.
Era la primera (y última vez) que Fairbanks moría en una película, era un emocionado adiós a toda una época. En el cielo aparecen los fantasmas de sus antiguos compañeros Athos, Porthos y Aramis que le llaman para que se vaya con ellos y los cuatro animados y contentos se dirigen todos alegres hacia el infinito.
Curiosamente quien no está en la alegre compañía es Constanza. El final escamoteado en la anterior versión tiene lugar al principio de esta película porque la camarera de la reina descubre que ésta tiene dos gemelos y Milady la asesina para silenciarla.
El desarrollo del tema de la máscara es distinto que en el resto de las versiones, aquí el doble es protegido por los enemigos de la corona que planean un golpe de estado cambiando al monarca y encerrándolo en una mazmorra con la famosa máscara de hierro.
En otras versiones, el prisionero es el gemelo quien lleva la máscara desconociendo los motivos de su emprisionamiento. El rey Luis XIV es presentado como un déspota, los mosqueteros rescatan al prisionero y sustituyen al monarca por el desafortunado hermano.
La versión de Fairbanks tiene ese punto de nostalgia, de adiós emocionado y de tristeza. Todo un canto a un mundo que desaparece, al de los mosqueteros pero en realidad es el cine mudo quien se deshace en el recuerdo por la irrupción del sonoro que a partir de entonces imperaría en las pantallas de todo el mundo.

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