FARAÓN (1966)

Porque lo más curioso de este título es que a pesar de mostrarnos una época muy alejada en el tiempo es actual debido a que la historia se repite siempre de forma cíclica, no exacta, diferente en la forma pero idéntica en el contenido. La lucha del oprimido contra el opresor. La inutilidad de cambiar la realidad desde el poder, recordemos los casos de John F. Kennedy o Salvador Allende con trágico fin.

Faraón sorprendió primero por la forma. Estábamos acostumbrados al Egipto Made in Hollywood, Tierra de Faraones, las diferentes Cleopatras, Sinuhé el Egipto. Títulos en los que se mostraba un Egipto carnavalesco con música de fanfarrias. No quiero decir que estas películas son malas, sino que son muy poco realistas. Todo es muy bonito, muy pintoresco, muy colorista. En cambio la versión polaca sobresale por su realismo, huyendo de actores envarados y rígidos que actúan con solemnidad, nos encontramos con rostros desconocidos en España. Fuera de su Polonia natal son desconocidos, la difícil frontera del idioma y el monopolio de Hollywood en el terreno de la distribución han impedido que sus películas hayan llegado a nuestras pantallas y que incluso tengan mala fama de cine aburrido, triste, críptico, más propio de cineclubs pedantes con espectadores barbudos y presentadores mitineros.
Basado en una novela de Alexander Glowacki (1847 - 1912), que firmaba como Boleslav Prus, un periodista y escritor polaco, uno de los principales representantes del positivismo polaco de segunda mitad del siglo XIX. Sus novelas más importantes son La muñeca (1890), Las emancipadas (1894) y Faraón (1897).
Está considerado junto a Henryk Sienkiewicz, Eliza Orzeszkowa y Stefan Żeromski, el más destacado escritor del positivismo polaco y uno de los más prestigiosos en su país. La influencia de Prus la observamos en no pocos escritores del siglo XX.
Basado en una novela de Alexander Glowacki (1847 - 1912), que firmaba como Boleslav Prus, un periodista y escritor polaco, uno de los principales representantes del positivismo polaco de segunda mitad del siglo XIX. Sus novelas más importantes son La muñeca (1890), Las emancipadas (1894) y Faraón (1897).
Está considerado junto a Henryk Sienkiewicz, Eliza Orzeszkowa y Stefan Żeromski, el más destacado escritor del positivismo polaco y uno de los más prestigiosos en su país. La influencia de Prus la observamos en no pocos escritores del siglo XX.

Este texto interesó al director polaco Jerzy Kawalerowicz (Gwozdziec, 1922 - Varsovia, 2007) , uno de los más importantes del cine de su país, aunque su trabajo apenas superó los circuitos intelectuales europeos a partir de la década de los años sesenta. Tras formarse en la Academia de Bellas Artes de Cracovia, con 23 años decidió estudiar dirección cinematográfica, así que ingresó en el Instituto Cinematográfico que existía en dicha ciudad. Dio sus primeros pasos profesionales como ayudante de dirección de varios directores de los cincuenta, experiencia que le sirvió para acometer su primer trabajo, Gromada, en 1952, aunque fue en colaboración con Kazimierz Sumerski, tras haber recibido ya un premio al guión.
A partir de 1954 dirigió ya con cierta regularidad una serie de películas que apenas salieron más allá de su país, aunque Kawalerowicz fue uno de los directores que se vieron favorecidos en un primer momento -aunque luego condicionado- por la política cinematográfica diseñada por el secretario del partido comunista polaco Wladislaw Gomulka a lo largo de los años cincuenta y sesenta.
En los años sesenta, el Partido Comunista de Polonia (en los países comunistas el Estado era el principal productor ya que no existía la propiedad privada) se planteó rodar grandes superproducciones basados en joyas literarias polacas y ambientados en otros lugares y en otras épocas. El manuscrito encontrado en Zaragoza (1965) de Wojciech Has, basado en Jan Potocki, ambientado en la España napoleónica, Los Caballeros Teutónicos (1960) de Aleksander Ford, basado en Henryk Sienkiewicz (Qvo Vadis?) con escenarios de la Polonia medieval. Películas espectaculares que sobresalen del conjunto intimista. Citando a Henryk Sienkiewicz, Jerzy Kawalerowicz quiso rodar sin éxito Qvo Vadis? durante largo tiempo y si lo hizo en el 2001 estrenándose en el Vaticano en presencia del papa Juan Pablo II que elogió la película, con un nivel inferior al resto de la obra de su autor y que contradice su discurso habitual en apariencia.
A partir de 1954 dirigió ya con cierta regularidad una serie de películas que apenas salieron más allá de su país, aunque Kawalerowicz fue uno de los directores que se vieron favorecidos en un primer momento -aunque luego condicionado- por la política cinematográfica diseñada por el secretario del partido comunista polaco Wladislaw Gomulka a lo largo de los años cincuenta y sesenta.
En los años sesenta, el Partido Comunista de Polonia (en los países comunistas el Estado era el principal productor ya que no existía la propiedad privada) se planteó rodar grandes superproducciones basados en joyas literarias polacas y ambientados en otros lugares y en otras épocas. El manuscrito encontrado en Zaragoza (1965) de Wojciech Has, basado en Jan Potocki, ambientado en la España napoleónica, Los Caballeros Teutónicos (1960) de Aleksander Ford, basado en Henryk Sienkiewicz (Qvo Vadis?) con escenarios de la Polonia medieval. Películas espectaculares que sobresalen del conjunto intimista. Citando a Henryk Sienkiewicz, Jerzy Kawalerowicz quiso rodar sin éxito Qvo Vadis? durante largo tiempo y si lo hizo en el 2001 estrenándose en el Vaticano en presencia del papa Juan Pablo II que elogió la película, con un nivel inferior al resto de la obra de su autor y que contradice su discurso habitual en apariencia.


En Faraón sorprendió su contenido además de su estética realista. Asimismo su erotismo o mejor dicho la ligereza del vestuario femenino de las amantes del príncipe aspirante a faraón. Fue cortada en su estreno la orgía del príncipe en palacio con las cortesanas mostrando su pecho natural, sin operaciones ni silicona, ni dobles de cuerpo como ocurre en el cine actual.
Un espectáculo entonces innovador pero que en la actualidad se ha convertido en un clásico del género, un clásico indiscutible, en una obra maestra y una de las mejores películas históricas de todos los tiempos.

Reparto: Jerzy Zelnik (Ramsés XIII), Andrzej Girtler (Ramsés XII), Wiesława Mazurkiewicz (Nikotris), Piotr Pawłowski (Herhor), Krystyna Mikolajewska (Sarah), Leszek Herdegen (Pentuer), Emir Buczacki (Tutmosis), Barbara Brylska (Kama), Stanislaw Milski (Mefres).
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