MALOS ROLLOS
Hace algún tiempo un compañero ya fallecido escribía un libro sobre Anthony Mann, un cineasta cuya obra amaba con pasión. Un día se encontró con cierto actor que ya no está entre nosotros que le preguntó qué hacía. "Un libro sobre Anthony Mann" respondió. "¿Cómo te atreves? Tira ese libro a la basura y escribe uno sobre mí". Mi amigo se sintió herido por tan violenta reacción y me comunicó su desagrado.
Escribir un libro es un acto de amor y escribimos sobe lo que amamos, los que nos interesa. Escribir sobre lo que no nos gusta sólo provoca frustración.
Ese actor ya tenía amigos y admiradores que le escribieron libros y me alegro. Pero los que tenemos gustos diferentes que nos dejen en paz. No vale la pena provocar tan mal rollo.
LA "AMARGA" REALIDAD
Escribir lo que los demás quieren a mí sólo me ha dado problemas no deseados. Para mí Transylvania Express fue una tortura indescriptible porque me provocó numerosos problemas que motivaron su final inesperado. No quiero recordarlos más por lo que voy a pasar página.
Cuando esribo libros hay gente que se cree con derecho a imponerme sus temáticas. Algunos profesionales del cine que quieren que escriba sobre ellos y que se creen que mi destino es hacerles propaganda.
Me dicen que cuando escriba un libro he de tener en cuenta la amarga realidad. Como El cine erótico vendió más que Estruch debo escribir libros para halagar su vanidad. Por cierto es verdad que El cine erótico vendió muchos ejemplares pero el editor no me pagó ni un miserable céntimo. Además manipularon mis textos y el de otros escritores tratándonos con toda clase de desprecio.
Encima he de escribir para que indeseables se hagan ricos a mi costa. Por si fuera poco la editorial me dejó colgado con tres libros que me encargaron: El cine cómico, El Thriller y El cine de Drácula porque a un mal amanuense de Dirigido por, ya fallecido, le caía mal.
Por eso dicen que en ESpaña, escribir es llorar. Aunque yo nunca lloro, me indigno ante tanta injusticia.


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