MIS MUSAS DE JUVENTUD
Cuando era joven mis musas del fantástico eran Barbara Steele y Martine Beswick. Ahora nos hemos hecho mayores pero me siguen gustando las dos.
Barbara Steele estuvo sublime en La máscara del demonio (1960) del gran Mario Bava. Su aparición en lo alto de un cerro con dos mastines es una imagen icónica inigualable. Rodó más cine de terror pero no le gustaba el género por lo que duró muy poco en el cine.
Martine Beswick me sedujo en El doctor Jekyll y la hermana Hyde (1971) del genial director británico Roy Ward Bake, a quién conocí personalmente en el Festival de Sitges de 1986. Me comentó que las películas de Martine fueron mal en taquilla y por eso desapareció enseguida. Lástima.


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